“Creo que la cosa funciona así. Muchos realizadores de cine sí son honestos , quieren ser fotografiados montados de pie sobre una grúa enorme , junto a una Arriflex de las grandes , con unas cien personas de telón de fondo que no hacen más que mirarlos con ojos reverenciales porque ellos son los directores. Éste es el concepto casi napoléonico de lo que es un director de cine.
Después hay otro tipo de director de cine: a éste o a ésta les gustaría ser más descritos como artistas, es decir, una persona que necesita trabajar con otra gente a fin de facilitar una idea individual (una idea más bien discreta) de lo que es el cine y como puede llevarse acabo.” (El cine digital, Mike Figgis, Alba editorial , Barcelona 2008, pag. 56 )
Hace no mucho que salí de la carrera y mi experiencia laboral ha sido muy diversa. En los primeros meses pasé por la etapa del desempleo, pero por suerte no duró mucho y logré entrar a un festival de cine. Una vez que se terminó el proyecto formé parte de una casa productora y un canal de televisión.
Entre mis trabajos tuve la oportunidad de participar en dos películas que por desgracia no duraron más de dos semanas en cartelera y que fueron realizadas en formato de video.
Las dos experiencias fueron muy distintas, en la primera tuve la oportunidad de conocer a un director sumamente disciplinado y cumplido, que junto al primer asistente de dirección lograron que la película fluyera en sus 5 semanas de rodaje (promedio de una película mexicana).
La segunda se rodó con un director indisciplinado y muy poco comprometido con su trabajo, el primer asistente de dirección fue un desastre y aunque se le corrió dos días antes de empezar el rodaje, regresó porque era el único que conocía el plan de trabajo.
Adentrarse en el mundo del cine y la televisión no es fácil, como supongo que no lo es para ningún profesionista que se reconozca como tal.
Durante ambos rodajes aprendí lo que se debe y no se debe hacer al estar filmando. En la primera película la puntualidad al llamado era oro puro, cualquiera que llegara tarde recibía un fuerte regaño, eso si, siempre de una manera educada y sin escuchar ni una sola grosería de por medio. Todo el crew hizo lo que debía de hacer y cada uno asumía su papel con la firme convicción de que se hacía el mejor trabajo por el bien de la historia. Al final todos terminaron contentos, técnicos, staff, director, fotógrafo, la gente del catering, productor ejecutivo, productores en línea, actores, extras, etc. Éramos una familia.
En la segunda cinta en la que participé, todo fue un desastre. El primer día de llamado se volvió un martirio, el director repitió tomas varias veces, podría decir incluso que en algunos tiros hizo hasta 16 tomas o más. El llamado que empezó a las siete de la mañana se comenzó a prolongar y se terminó hasta la madrugada, el staff mostraba su alegría al darse cuenta que cada hora extra que pasaba se cobraría doble o hasta triple, la gente que no estaba sindicalizada comenzaba a mostrar su resistencia, todos terminamos el primer día asombrados del arduo trabajo que se hizo.
Al segundo día el director llegó al llamado casi una hora tarde, el primer asistente media y el primer tiro se prolongó casi dos horas. Todos lo que trabajábamos en la película empezamos a sentir que quizás el rodaje se convertiría en algo tormentoso, nadie falló en sus predicciones.
Durante los siguientes días el director comenzó a llegar cada vez más tarde, el primer asistente de dirección repetía la misma conducta y el primer tiro llegó a prolongarse hasta seis horas, los actores comenzaron a mostrar su enojo porque el vestuario, aunque estaba a tiempo, en ocasiones no correspondía al día que tocaba filmar.
Los gritos no se hicieron esperar, el primer asistente no reparaba en humillar o desprestigiar a todo el personal (excepto a aquellos con los que no podía hacerlo). Los llamados se hicieron eternos y hubo momentos donde el descanso fue tan poco que los staffs decidieron no presentarse.
El caos con cada día que se filmaba iba creciendo y para el final de la película ya una asistente de vestuario había sufrido un esguince en su tobillo, el director ya le había gritado a la diseñadora de vestuario en varias ocasiones a pesar de que toda la ropa había sido escogida y aprobada por el propio director. La encargada de los figurantes estaba vuelta loca porque muchos de sus extras eran llamados sin ni siquiera utilizarlos, el fotógrafo había reprendido a su asistente en varias ocasiones, la continuista ya no sabía ni en que día de llamado íbamos , el productor en línea hacía coraje con cada multa que se tenía que pagar por hora extra, la encargada de maquillaje y el peinador ya habían sido desplazados por unos que trajo la propia actriz y los actores se comenzaban a resistir para salir de sus camerinos.
La experiencia fue todo un desastre al grado de que el encargado de locaciones le pidió al primer asistente de dirección que por favor no se la chupara, pues cuando se iba a hacer el último tiro se le ocurrió decir que quería tirar en otra dirección, y eso implicaba pedir un permiso a la una de la madrugada.
La película se estrenó y no duró más de una semana en cartelera.
El aprendizaje fue mucho, la película se comienza en la pre-producción es importante que el director asista con puntualidad a los ensayos, que revise una y otra ves el plan de trabajo con el primer asistente, que este convencido de los diseños de imagen tanto en el vestuario como en los maquillajes, que no se menosprecie a nadie del equipo y que se les trate con respeto, que los actores estén concentrados y que todos al final estén contentos por haber llegado tanto al primer día como al último, sabiendo que todo el trabajó que se planificó durante las semanas previas al rodaje sirvió.
Todo este tema surgió porque el libro de Mike Figgis (Leaving Las Vegas, 1995) nos habla de la importancia que tiene el director como el capitán del barco. La diferencia entre hacer una película en 35 o en video radica en que realmente se sepa que es lo que se va hacer, en que la idea esté clara y que el líder sepa guiar a todo el crew.
Al final… tanto el cine como el video pueden acabar en la basura si no se sabe lo que se quiere hacer y si no existe el respeto para aquellos que trabajan por un mismo fin la película.
DATO CURIOSO
En 1917 se funda en Munich, Alemania la compañía ARRI, el nombre proviene de sus creadores Arnold y Robert Richter. (Movie Speak , How to talk Like you Belong on a Film Set, Workman Publishing, New York , 2008, pag. 8 )