Yo: Hace mucho que no paso por aquí.
Yo: ¡Hace mucho ya!, no se que fue lo último que escribí.
Yo: Me ocupo del tiempo y uso el espacio para ver y oir.
Yo: Mientras tanto dejo una canción.
Gracias a Fa por la melodía
Yo: Hace mucho que no paso por aquí.
Yo: ¡Hace mucho ya!, no se que fue lo último que escribí.
Yo: Me ocupo del tiempo y uso el espacio para ver y oir.
Yo: Mientras tanto dejo una canción.
Gracias a Fa por la melodía
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Estaba por terminar el lunes y comenzar el martes. El nuevo paquete de cigarros justo en su lugar y la lata de refresco de sabor a cola. Fuera de cualquier ansia de rutina decidí escuchar música y resolver ciertos pendientes de la semana, junto con la compañía que por las noches brindan las redes sociales. Blog de música, blog de escritos, blog de fútbol, blog de anécdotas, facebook, twitter. Comencé a arreglar las canciones que me gustan para pincharlas en la fiesta de mi cumpleaños mientras limpio el desorden de mi escritorio al ritmo del beat y así se amenizó la tarea.
Comenzó a llover, cerré la ventana de mi habitación, ya que usualmente con la lluvia los moscos buscan refugio en un lugar seco y diversión en tus oídos cuando vas a dormir. Regreso a mi asiento y me pongo mis audífonos para continuar ordenando canción tras canción, con la búsqueda de crear un set-list que genere esa sensación de música que explota en la catarsis bajo los nuevos ritmos del funk y disco. Poco a poco comienza ese aislamiento en los oídos que generan imágenes en tu cerebro. Prendí un cigarro para gozar del momento y adular a los sentidos, y de la nada, cuando menos te das cuenta, se abre este portal en donde tu visión esta cubierta en sus 180 grados por lo que tienes enfrente y pierdes noción del tiempo y del espacio en el que estas. Concentrado en la música, viendo fotografías, moviendo el pie con cierto golpeteo de aprobación, la noche me ofrecía un ritual antes de dormir. La atención clavada en la computadora y sin reminiscencia alguna de pendientes por resolver. Hobby .
Era una relajación absoluta, algo que cuesta trabajo llegar a, para algunos sería el equivalente a su propio tantra. En mi caso solo se necesita un asiento cómodo, cigarros, refresco de cola y música. Y el tantra se vio abruptamente interrumpido. A veinte centímetros de distancia de mi mano derecha, apareció una ramera araña del tamaño de una moneda de diez pesos mexicanos. Grande, fea, con color rojo y negro y aproximándose con su agilidad hacia mi mano. Mi primer reacción fue brincar y liberar adrenalina, y en cuanto intente agarrar algo para ahuyentarla, corrió y se escondió enfrente del casi ordenado desorden de objetos que posan tras mi computadora.
Para este momento, el tantra quedo en un lugar inalcanzable, ya que la inquietud de que Ella ronda sin beneplácito mío, era punzante. Regresé con miedo al tablero de mi computadora a escribir correos, pero cualquier pequeño movimiento cerca de la periferia de mis manos hacía que interrumpiera lo que estaba haciendo para ver si se trataba de Ella, pero nada. Pasaron tal vez quince minutos y de la nada, estaba caminando sobre mi pared con arrogancia, alevosía y ventaja, a sabiendas de que el miedo me privaba. No era cualquier araña que con un zapatazo se cuajaría, era horrenda y astuta, ágil y atroz. Era una ramera araña. Tome mi desodorante en aerosol y la rocié pero volvió a correr a esconderse al mismo lugar.
Ritmo cardiaco acelerado, sin control sobre mis movimientos y esperando lo peor. No sabia si asomarme al hueco al cual Ella se refugió. ¿Que tal que como corre, brinca? Era absurdo regresar a cualquiera que fuese la tarea que estaba realizando y planee el método de resistencia con mi lata vacía de refresco pensando que con ponerle la lata encima, se apaciguaría. La desgraciada sale de su nueva guarida y con gran valentía camina hacia mi y fue cuando use la lata para encerrarla con la parte abombada inferior de la misma. Y se hizo un ambiente de serenidad, aunque no obstante sabía que en algún momento tendría que deshacerme de la lata, así que tome de nuevo mi desodorante, listo para contraatacarla y terminar con el delirio de terror, que fácilmente debería de terminar con su vida dado el alto nivel de químico y alcohol que contiene. Listo para levantar la lata, el pánico presente y la duda de la reacción de Ella. Con el poco valor que me quedaba, levanto la lata y que la desgraciada no esta…
Me di cuenta que no estaba tratando con un infeliz animal enviado desde el purgatorio. Que mientras yo planeaba su muerte, Ella planeaba la mía y que me iba ganando. No quería dejar mi habitación por que sabia que en cualquier momento aparecería y no estría yo presente para verla y hacer algo al respecto y es así como caí en su juego psicológico, en el cual me iba a tener encerrado hasta que nos viéramos las caras. Y el enfrentamiento sucedió.
De la parte posterior de mi escritorio, emergió el animal, me agarro desprevenido una vez mas. Con rabia camino hacia el borde de una de las tablas a desnivel de mi escritorio. No quería tomar nada cerca del escritorio por que temía por mi vida y justo cuando intente alcanzar algo que me sirviera para defenderme, la miserable alzó sus dos patas frontales en símbolo de amenaza. Fuera de control salí de mi cuarto sabiendo que de no hacerlo, Ella y su hechizo llegarían en algún momento de la noche a acecharme hasta mi cama.
La ramera araña sigue en mi habitación!
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¿Cómo surge la inspiración? ¿la esperas? ¿la trabajas? ¿la encuentras? Probablemente una combinación de las 3.
Estaba Pedro Almodóvar en unas vacaciones en la playa con su cámara a cuestas, tomó fotos del paisaje, como cualquier turista. Fotos convencionales, como cualquier turista. Al fin reveladas descubrió que inadvertidamente, mientras disparaba, se colaron en una de sus imágenes dos amantes abrazados a la orilla del mar. Sintió la necesidad de desarrollarles una historia a las figuras que tan discretamente habían formado parte de la composición. Finalmente creó el guión y la película “Los abrazos Rotos” que, me imagino, trata de eso y otras cosas más.
Me parece un gran ejercicio, entonces vamos a ponerle historia a la foto. Les paso 3 fotos y les hacemos historia. Unas líneas o unos párrafos. Si no les gustan esas fotos usen otras. No hay reglas.
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EL SILLÓN
Era un sillón común y corriente. Blando y cómodo para fungir con apruebo para lo que fue diseñado, más con la propiedad de transformarse en sofá cama, lo cual lo hacía de mayor valor adquirido. Cada junta, reunión, festejo o casualidad, venían acompañadas de la seguridad de ver aquel sillón, ya que si el tiempo corría lo suficientemente rápido como para perder su noción, el simple hecho de voltear y saber que ahí estaba El Sillón, desataba una reconfortable sensación de tranquilidad y paz. El color no es precisamente el mas atractivo, verde militar, pero ciertas sustancias químicas cerebrales afloran con la suavidad del algodón dentro de cada uno de sus cojines, sensaciones puras del mas intimo confort.
Pero no todo es bonito con El Sillón. En ocasiones, esta ocupado en su totalidad, a lo que aquel desafortunado en llegar tarde tendría que conformarse con una silla, que imposiblemente podría competir contra El Sillón. La gente prefiere apretar su vejiga para evitar perder su lugar en tan cotizado mueble. Los instalados se vuelven comodinos y piden con notable amabilidad que se les acerquen las cosas, como lo son los ceniceros, las cervezas, los platos y demás objetos fuera del alcance del largo de sus brazos. Nadie es lo suficientemente decente para respetar el espacio apartado de aquel individuo con poca fuerza de voluntad que decidió levantarse para saciar sus necesidad de hambre u orina. Despierta rapiña, envidia, celos y hasta odio. El hecho de ser ese sillón, saca lo peor de cada ser humano. Si un asesino en serie conociera a El Sillón, desearía matar a todas sus victimas sobre el. Pareciera que la carpintería es el pasatiempo preferido de Lucifer y el mismo Lucifer lo mando poner en aquel pequeño departamento en donde suelen juntarse toda una bola de necios cada vez que son desalojados de cualquier bar en plena madrugada.
El Sillón estimula emociones diferentes en hombres que en mujeres. Generalmente a los hombres se les escuchaba decir; “Que delicia sería llevarnos este sillón a una playa” o “Sería espectacular tener sexo alcoholizado en este sillón”, y las mujeres comentarios como; “¿Por que no vemos toda la temporada de Gossip Girls en el sillón?” o “Yo hubiera querido que mi primera vez fuera en este sillón”. Todo santo peca de hedonista en El Sillón y todo pecador estimula sus deseos.
El inquilino de este pequeño departamento, ofreció una ultima fiesta para despedir tan agradable lugar. Tres de sus amigos, dos hombres y una mujer, se ofrecieron a organizar la fiesta, preparar las bebidas, poner la música y recoger los desperdicios cuando esta acabara, a sabiendas de que tendrían un lugar en donde dormir, para así evitar conducir hasta sus casa a altas horas de la madrugada. Los tres ya habían tenido la placentera oportunidad de haber dormido alguna vez en El Sillón, tanto solos como juntos en innumerables ocasiones y esta era particularmente especial ya que los tres compartían el mismo sentimiento de cucharear en El Sillón, por lo que temían no volverlo a hacer ya que El Sillón seria trasladado a una nueva y lejana locación.
Faltando una hora para que comenzaran a llegar los invitados , con todos los preparativos listos, los dos amigos y su amiga, tomaron asiento en este mueble para descansar y tomar fuerzas para el evento e inevitablemente la nostalgia abordó a los tres cuando se postraron y empezaron a relajarse.
- ¿Cuantas veces nos hemos quedado a dormir en este sillón?
Pregunto la chica.
- Nunca las contamos, pero estoy seguro que si lo hemos hecho cada fin de semana desde hace mas de quien sabe cuantos meses.
Mientras tanto, el inquilino discutía por celular con su novia, paseándose por el departamento de un lado al otro y sus amigos viéndolo sin preocupación alguna. Los recuerdos de estos acomodados individuos de cada fin de semana en El Sillón empezaron a surgir. La discusión comenzó a subir de tono y los tres seguían impávidos ante los gritos. El inquilino decidió sacar una cerveza del refrigerador, que se encuentra a menos de 4 metros del El Sillón, mientras que la verborrea de la chica del otro lado del celular se hacia notar con mayor agudeza. Cuando abre la cerveza, inmediatamente se hace notar el escape del gas a través de la corcholata y los tres voltearon a ver a su histerizado amigo para decirle al mismo tiempo y en coro:
- Oye, pásate unas cervezitas.
Este volteó a verlos a los tres haciéndoles un gesto para darles a entender que estaban excediéndose de flojera y con enojo abrió de nuevo el refrigerador y saco una cerveza para cada quien pero las dejo sobre la mesa, a 2 metros del El Sillón, ya que era su turno para rebatir toda acusación proveniente del auricular de su celular.
Uno de los tres, hizo un apático intento por alcanzar las cervezas pero la comodidad en la que se encontraba era insustituible. Los tres veían un abismo entre las cervezas y ellos mismos. Las cervezas, evidentemente no iban a caminar hacia ellos y mas evidente, ellos a las cervezas.
- ¿A quien le toca pedirle al energúmeno que nos las acerque?
- !!!! Safo !!!!
- !!!!!! Safo !!!!!!
Y la ley del “Safo” hizo perder al preguntón, que no encontró manera para interrumpir al encolerizado y gritón amigo, mas que subiendo su tono de voz.
- !!!!!!!!! Oye mano, ¿nos las podrías acercar? !!!!!!!!!!!
Este volteo a verlos una vez mas, cerro su puño y golpeo la mesa. Enfurecido tomo las tres cervezas, sostuvo el celular entre la cabeza y el hombro y con ironía se las dio a cada uno en sus manos. Y los tres seguían aletargados en El Sillón, pero ahora, con una sonrisa en su cara.
Continuaron con sus anécdotas de El Sillón como si estuvieran solos en el pequeño departamento que se hacía llenar por los cada vez mas altos alaridos de su inquilino, pero El Sillón blindaba los oídos de los tres con sus autenticas propiedades de comodidad. Para ellos, nada mas estaba pasando, y siguieron repasando toda anécdota que se vinculara al mueble.
-¿ Recuerdan algún sueño que hayan tenido de todas las veces que nos hemos quedado aquí en el sofá cama ?
- No recuerdo de que trataba pero se que había sexo.
Afirmó uno de los dos hombres, a lo que consecuentemente replico el otro;
- Si, yo también recuerdo haber soñado aquí con sexo.
El Timbre sonó y no cabía duda de que aquella persona envuelta en bilis se iba a tener que ver en la necesidad de tomar cartas en el asunto, porque los tres se habían cuajado en El Sillón. Al abrir la puerta, entró una inesperada camada de fervorosos y ansiosos invitados. Los tres notaron que los nuevos asistentes saciarían su necesidades alcohólicas en cuestión de minutos y vieron comprometida la comodidad que El Sillón les brindaría al finalizar la fiesta, por el simple motivo de que El Sillón llama y el borracho excedido acude al llamado, por lo que sacrificaron su inmediata comodidad para trasladar el sillón a la habitación de enfrente y posteriormente cerrarla con llave.
La fiesta comenzó, la música también y mas y mas gente llegaba para la celebración de clausura de tal apartamento. Los tres amigos comentaban lo caro que es el tiempo aire y lo mucho que el inquilino hablaba por el celular, mientras que bailaban y bebían mas cerveza.
Con los ánimos decaídos, el inquilino terminó su llamada y al acercarse hacia donde estaban sus tres amigos, se tomaba la frente. Era indiscutible el hecho de que su novia no iba a llegar a la fiesta y las preguntas se hicieron saber.
- Es una estupidez por lo que se enoja mi novia. Dice que esta harta porque lo único que hacemos es coger y coger y que ni siquiera tengo la decencia de llevarla a mi habitación, que siempre es en el sillón y que cuando se trata de salir a algún lugar, siempre pongo de pretexto algo para quedarnos a ver películas y como siempre terminamos coje y coje en el sillón.
Sus tres amigos lo abrazaron y le dieron consuelo y lograron que olvidara la pelea para disfrutar de su fiesta. Con varias cervezas encima, los cuatro continuaron hablando de los coincidentes e inevitables eróticos sueños que tenían en el sofá cama en el que dormían cada vez que se quedaban en el departamento de su amigo. Todos estaban de acuerdo que eran sucesos recurrentes y esto comenzó a hacer sentir incomoda a su amiga por lo que los interrumpió incisivamente.
- Por favor, por favor, pooooor favooor, hoy que duerma en medio de ustedes dos, prográmense de alguna manera para que no me hagan sentir incomoda cuando me despierte. ¿Ya saben a que me refiero?
Los tres hombres soltaron la carcajada y los dos que compartirían el sofá cama prometieron no hacerla sentir “incomoda”. Y siguieron la fiesta toda la noche hasta que la gente se fue. Limpiaron el lugar y sacaron de la habitación El Sillón para transformarlo en la cama que les daría alojo para así pasar a descansar.
Por la mañana, la chica se despierta en medio de sus dos amigos frotándose los ojos y con una sed insaciable. Se levanta, toma agua y justo cuando voltea para regresar a El Sillón grita:
- !!!!!!! Maldita sea, se los pedí por favor !!!!!!!!
-SIMULACROS QUE NO SIRVEN PARA NADA-
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“47 años”
Es 1962, se encienden las luces del foro de “The Tonight Show” y el público comienza a ocupar sus lugares. El presentador, Ed McMahon, toma el micrófono y motiva a los espectadores para iniciar con aplausos y gritos. El productor da comienzo a la cuenta regresiva para entrar al aire:
-We´ll be live in 6…, 5…, 4…, 3…, 2…
Ed McMahon aparece a cuadro introduciendo el programa.
-Welcome once again to one more episode of “The Tonight Show”…. and now…
Johnny Carson asoma la cabeza entre las cortinas amarillas y Ed grita:
-Heeeeeeeeere’s Johnny!
Un escritor (Jack Torrance) ve la oportunidad de retirarse al Overlook Hotel en Colorado para trabajar tranquilamente bajo la condición de tomar cuidado durante el invierno de dicho hotel, ya que el invierno impide que este sea concurrido. El protagonista es acompañado durante la larga y fría temporada por su esposa e hijo. El delirio de la fría soledad lleva al escritor a intentar matar a su propia familia y mientras los persigue en el inmenso hotel, la madre se esconde en la habitación que les fue asignada. Jack toma un hacha para quebrar la puerta tras la que se esconde su esposa y al lograr hacer un hoyo, él mete la cabeza por el mismo hoyo y grita:
-Heeeeeeeeere’s Johnny!
Una chica decide recolectar dinero en una fiesta para comprar mas alcohol. A la tienda la acompañan un par de muchachos, que al llegar al establecimiento lo encuentran con las puertas cerradas pero con una pequeña ventanilla abierta. Después de tocar varias veces en la puerta de cristal, se escucha que alguien contesta:
-¿Quien?
La chica mete la cabeza por la ventanilla y grita:
-Heeeeeeeeere’s Johnny!
-SIMULACROS QUE NO SIRVEN PARA NADA-
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Etiquetado Johnny Carson, narrativa, simulacros, The Shining, ventanilla
Hombre entra al baño…se sostiene como puede….mano derecha a la pared, intenta fijar la mirada en una sola dirección…liberación, extasis, felicidad, delirio y sacudida…antes de salir hay tiempo suficiente para una cita “Amigo, hermano…te deseo que lo que tienes en la mano, nunca lo tengas en el ano”
Simulacro que no sirve para nada
A.
“AHORITA”
Sentados en la barra de un pub de Nueva York, un mexicano y un alemán intentan cerrar un trato comercial a beneficio de ambas partes. El mexicano se toma el tiempo necesario para simpatizar y ser empatizado por medio de rapports y el alemán taja a lo que ambos les incumbe.
Una vez finalizado el trato el alemán pregunta:
- ¿Nos vamos?
A lo que el mexicano responde:
- Ahorita.
El alemán se levanta del banco, toma su maletín y mira con espera al mexicano. Mientras tanto, el mexicano ordena otra cerveza.
-SIMULACROS QUE NO SIRVEN PARA NADA-
Publicado en ibas, random, simulacros que no sirven para nada
Etiquetado alemán, cerveza, cuentos, cultura, narrativa, pub, simulacros
En una habitación de un hostal salesiano de Santiago de Compostela, tres mexicanos preparan sus respectivas camas para ir a dormir después de una larga noche de cervezas. Cuando dos de ellos están por contemplar el sueño, se le escucha al tercero decir sigilosamente:
-”Una, dos, tres”.
Él alza sus dos piernas e inmediatamente un estruendoso sonido sale de en medio de éstas…
-SIMULACROS QUE NO SIRVEN PARA NADA-
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Etiquetado hostal, narrativa, simulacros, viajes